Landa
Diseño · Full-Stack · Consultoría · Infraestructura
Monté Landa con Elena en diciembre de 2025. Los dos llevábamos años de freelance y siempre nos encontrábamos con el mismo problema: las agencias entregan mockups, se los pasan al equipo de desarrollo, y acaban programando otra cosa. Cuando el producto sale, no se parece en nada al diseño original. Así que decidimos encargarnos de las dos partes.
Elena se centra en el diseño. Tiene años de experiencia en producto e investigación de usuarios, y un ojo para las interfaces que a mí me falta. Yo escribo el código. Juntos sacamos productos de verdad, no archivos de Figma que luego otro reinterpreta.
Qué hacemos
Construimos productos digitales para startups, no mockups. Software funcionando. De Figma a producción. La mayoría de nuestros clientes son startups, fundadores autofinanciados o equipos pequeños que necesitan ir rápido pero no pueden permitirse sacar algo a medias.
El curro suele dividirse en unas pocas categorías: MVPs que tienen que salir a producción en semanas, landing pages, rediseños de producto, sistemas de diseño con componentes en código. Lo que las une es que cubrimos las dos partes. Sin que nada se pierda por el camino.
Tenemos tres niveles:
- Solo diseño. Archivos de Figma, librería de componentes, prototipos. Para equipos que ya tienen desarrolladores pero necesitan diseño.
- Diseño + Código. Todo lo anterior, más React/Next.js en producción. Es lo que pide la mayoría.
- Entrega completa. Nos encargamos también del hosting, dominio, analytics y lanzamiento. Te llevas un producto funcionando.
El proceso
Todos los proyectos siguen las mismas fases, adaptadas al tamaño. Primero descubrimiento: entrevistas con usuarios, análisis de competencia, entender el problema de verdad antes de diseñar nada. Luego estrategia: cómo debería estructurarse el producto, cómo van a navegar los usuarios, qué dirección debería tomar el diseño.
Después viene el diseño. Iteramos sobre mockups y prototipos hasta que queda bien. Luego lo construimos en React y Next.js, lo sacamos, y seguimos iterando según lo que hacen los usuarios de verdad.
Las fases se solapan más de lo que parece. Pero el orden importa. Saltarse el descubrimiento es construir lo que no toca. Saltarse la estrategia es tener que rehacer cosas después. Nos hemos dado esos hostias suficientes veces como para aprenderlo.
Para quién es
Los clientes son más variados de lo que esperaba cuando empezamos. Startups montando su primer producto. Empresas ya establecidas que necesitan una funcionalidad nueva o un rediseño pero no quieren contratar un equipo entero. Profesionales que necesitan un portfolio o web personal que represente de verdad su trabajo. Negocios tradicionales que se pasan a digital por primera vez.
Lo que tienen en común es que les importa el resultado y quieren mojarse. No somos para ti si buscas diseñadores que sigan modas o ingenieros que ejecuten sin rechistar. Nosotros preguntamos. Te diremos si una funcionalidad no tiene sentido. Preferimos perder un proyecto que construir algo que sabemos que no va a funcionar.
Lo que he aprendido
Trabajar con una cofundadora que tiene una experiencia completamente distinta a la mía ha cambiado cómo construyo cosas. Elena ve cosas que a mí se me escapan. Yo creo que un flujo está bien, ella me señala que los usuarios no van a saber dónde hacer clic. Yo pillo que una funcionalidad va a llevar el triple de lo que el cliente cree. Ninguno de los dos podría hacer lo que hace el otro. Esa es la gracia.
El problema del handoff que Landa nació para resolver es real, pero también es un síntoma. La mayoría de equipos separan el pensar del hacer. Los diseñadores que no programan diseñan cosas difíciles de construir. Los ingenieros que no diseñan construyen cosas difíciles de usar. Tener a los dos en la misma sala soluciona más cosas de las que parece.
Decir que no es lo más difícil. Todos los proyectos suenan interesantes cuando te los cuentan. Aprender a ver cuáles se van a torcer requiere práctica. Señales de alarma: no tener claro quién decide, que el alcance siga creciendo durante la propuesta, clientes que quieren saltarse el descubrimiento. Hemos aprendido a fiarnos del olfato.